11.18.2017

「Diary #30」

Hace mucho que no me dignaba a escribir una entrada por acá. Y quizá tenga lógica: Este año ha sido uno de los más difíciles. Lo comencé con, lo que yo llamaría, un panorama color de hormiga. Mis padres recién partían hacia otro país y yo me queda atrás, viviendo sola y teniendo que enfrentar una vida de adulto que me caía encima de sopetón. Porque sí, soy consentida y ni siquiera ahora sé lidiar con esas cosas; responsabilidades y, aunque digan que no, soledad. Recuerdo que estaba en pleno semestre y, para empeorar todo, la situación política-social se ponía muy tensa: No iba a la universidad simplemente porque no se podía movilizarse en la calle. Todos los días habían protestas, manifestaciones, muertes de jóvenes (en 3 meses habrán muerto entre 100 y 120, aunque las cifras no hacen justicia según dicen). Eso habrá durado un par de meses, hasta que con mucha dificultad logré cerrar semestre sin arrastrar conmigo ninguna materia. Por suerte (para mi) tuve mi primer gran respiro cuando mi mamá se regresó con mi hermana en mayo.

Sin embargo, no me sentí mejor. La problemática de siempre seguía allí. La ansiedad, preocupación, estrés, todo un revoltijo desagradable de sentimientos porque ya debía graduarme para poder largarme de aquí. Entonces no pensé que lidiar con la tesis, cuando llegara el momento, se me dificultaría tanto. A pesar de que se me presentó la oportunidad de hacerla el próximo año, decidí comenzarla de una vez (de hecho, tuve que moverme para conseguir) y he ahí donde justo ahora me encuentro. No diría que es un tema complejo, pero moverse por encima del peso que conlleva el desánimo es complicado... Es primero tener que lidiar con todos lo problemas de tu vida y luego ver cómo los echas a un lado para conseguir ser productiva en tus estudios, una cuestión que cada vez me cuesta más. A veces no me veo lográndolo en el tiempo estipulado y no hay nada más que desee en la vida que estarme equivocando.

(Luego está el problema de que mi ansiedad ha llegado a niveles superiores y que, por fin, siento que toco los estadios de la depresión. Sé que soy una persona dramática por naturaleza pero este desánimo y tristeza ya no creo que sea normal; a veces me pregunto para qué esforzarse tanto si al final las cosas no mejorarán.)

Lo único que por ahora me hace mantener a flote es la seguridad de que pronto cerraré esta etapa. Al menos en menos de un año, sí. ¿Dónde iré? ¿Que haré? No sé, y a pesar de que es algo que piense todos los días todavía no tengo respuesta. Es un poco desconcertante porque me siento acercándome a un punto del camino donde ya no hay espacio pavimentado... sino un amplio abismo. Lo veo desde lo lejos, sé que está allí. Ahora tengo que pensar qué hacer antes de llegar a él. Sólo espero tomar la mejor decisión.